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De memoria (III). La breve etapa de los GARI: Toulouse 1974

Editorial: 
Any edició:
2015
Secció: 
Sub-secció:
ISBN:
9788492559602
Pàgines: 290
EUR
22,00 €

«Desde el tiroteo en el metro de Girona en Barcelona en el atardecer no habíamos hecho ninguna pausa. Sólo una ­rápida incursión en el piso de la calle Mare de Déu del Coll para ­recoger tres o cuatro bolsas de armas y explosivos y tomamos el camino de la montaña».

El apresamiento de Salvador Puig Antich había obligado al grupo francés del MIL a alcanzar la frontera en el menor tiempo posible y, casi a la misma velocidad de esa carrera, iba quedando atrás la propia organización Había pasado apenas un mes desde su autodisolución y, además de Puig Antich, habían sido detenidos Oriol Solé y Josep Lluís Pons. Las acciones de solidaridad para evitar la ejecución del metge –ejecutado apenas seis meses después- y las condenas a muerte del resto de militantes, ya se llevarían a cabo bajo otras estructuras que, tras el uso de diferentes siglas, terminarían por denominarse como Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI).

A partir de la que había sido la infraestructura de solidaridad asentada en Francia, se intentó reconstruir la acción armada, restablecer la colaboración a ambos lados de la frontera, y llevar a cabo una de las últimas resoluciones del MIL: el ataque a los intereses internacionales de España en Europa. La acción más importante sería el secuestro el 3 de mayo de 1974 del director del Banco de Bilbao en París, Ángel Baltasar Suárez, la primera reivindicada formalmente como GARI. La última actuación del grupo se llevaría a cabo el 16 de enero de 1975, contra el Palacio de Justicia de París,

Para entonces, el franquismo y la oposición pactista ya trazaban las traiciones de la transición. El 20 de noviembre de 1975 Franco moría en la cama y el 6 de abril de 1976 Oriol Solé era asesinado de un tiro por la Guardia Civil, tras la fuga de la cárcel de Segovia. Poco después de salir de la cárcel, Jann-Marc Rouillan visitaba Barcelona por última vez. El final definitivo de una etapa y el comienzo de otra: se imponía a sangre y fuego la transición española y surgía la autonomía armada en Europa.

-RDF CARD-
9788492559602
290
2015

«Desde el tiroteo en el metro de Girona en Barcelona en el atardecer no habíamos hecho ninguna pausa. Sólo una ­rápida incursión en el piso de la calle Mare de Déu del Coll para ­recoger tres o cuatro bolsas de armas y explosivos y tomamos el camino de la montaña».

El apresamiento de Salvador Puig Antich había obligado al grupo francés del MIL a alcanzar la frontera en el menor tiempo posible y, casi a la misma velocidad de esa carrera, iba quedando atrás la propia organización Había pasado apenas un mes desde su autodisolución y, además de Puig Antich, habían sido detenidos Oriol Solé y Josep Lluís Pons. Las acciones de solidaridad para evitar la ejecución del metge –ejecutado apenas seis meses después- y las condenas a muerte del resto de militantes, ya se llevarían a cabo bajo otras estructuras que, tras el uso de diferentes siglas, terminarían por denominarse como Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI).

A partir de la que había sido la infraestructura de solidaridad asentada en Francia, se intentó reconstruir la acción armada, restablecer la colaboración a ambos lados de la frontera, y llevar a cabo una de las últimas resoluciones del MIL: el ataque a los intereses internacionales de España en Europa. La acción más importante sería el secuestro el 3 de mayo de 1974 del director del Banco de Bilbao en París, Ángel Baltasar Suárez, la primera reivindicada formalmente como GARI. La última actuación del grupo se llevaría a cabo el 16 de enero de 1975, contra el Palacio de Justicia de París,

Para entonces, el franquismo y la oposición pactista ya trazaban las traiciones de la transición. El 20 de noviembre de 1975 Franco moría en la cama y el 6 de abril de 1976 Oriol Solé era asesinado de un tiro por la Guardia Civil, tras la fuga de la cárcel de Segovia. Poco después de salir de la cárcel, Jann-Marc Rouillan visitaba Barcelona por última vez. El final definitivo de una etapa y el comienzo de otra: se imponía a sangre y fuego la transición española y surgía la autonomía armada en Europa.

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